No hacer nada es la manera más sencilla para perder a una amiga, solo se necesita el escenario perfecto: una mañana oscura, aunque también puede ser una tarde o una noche, eso queda a gusto personal.
Aunque amor y amistad son dos palabras tan distintas, hoy en día es común malinterpretar y de paso mezclar sus conceptos.
Lo que empieza como una buena amistad puede terminar como un mal amor, y lo que empieza como un buen amor puede terminar en una mala amistad, al fin y al cabo, solo la palabra mal se mantiene.
Y es que cada vez es más difícil no confundir estos dos sentimientos cuando vemos a nuestro alrededor y todos y todas parecen tener a ese alguien que hace los días, las tardes o las noches claras, todos menos nosotros.
Como el chapulín colorado salta de una pared una amiga o un amigo que nos da los consejos más añejos pero más acertados, esos que necesitamos escuchar, y es ahí cuando empieza el proceso de perder a una amiga.
Con el pasar del tiempo, se convierte en todo lo bueno que no es la otra persona, entiende todo lo inexplicable de tu vida, y tiene la solución a tus problemas. El verdadero problema es cuando ella es la solución a tus problemas.
Se despierta con una nueva imagen, la de ella, acompañada de la duda más carnal de todas, ¿arriesgar la amistad por este nuevo “amor”?, ó ¿callar y dejar que sea ella quien lo haga?, pues parece que ella siente lo mismo.
Cada día el sentimiento crece más, y si buscas maneras de opacarlo, ella se encarga secretamente de encontrar maneras, pero para aumentarlo, y el filo de la acera cada vez se hace más angosto.
No hacer nada es la manera más sencilla, pero para aquellos que prefieran la manera más dura, difícil y dañina, la mejor opción es decir lo que sienten.
Claro está que es así, si el sentimiento no es mutuo, inmediatamente la amistad pasa a un segundo plano, y digan lo que digan, nunca más volverá a ser la misma.
Y si quieren asegurarse de perder a una amiga, insistan hasta más no poder con su nuevo amor, hasta el punto que ella o él, se alejarán para no “hacerte daño” y vivir con la esperanza de que la amistad vuelva a ser lo que una vez fue.
Los cafés se vuelven ríos de lágrimas que se llevan todo al pasar, las sonrisas se vuelven espinas que penetran cada vez más nuestro cuerpo, y esos siempre estaré para ti, se vuelven quimera.
Amor y amistad son dos cosas totalmente diferentes, que si se pueden mezclar, pero no confundir, nada cuesta tener dos baúles diferentes para guardar cada uno.
Una amiga o un amigo, es lo más puro y valioso que podemos llegar a tener, no hay nada mas gratificante que una amistad sincera y sin intereses de por medio, es por eso que si tienen a una muy buena amiga, construyan un fuerte a su alrededor que proteja su amistad, pero sin paredes mágicas de las que puedan salir de la nada.
PS: Bu, gracias por este último escrito.
jueves, 4 de septiembre de 2008
martes, 2 de septiembre de 2008
No hay razon
Si supieras que por ti…
Cuidaría todas las flores que te rodean al caminar
Pintaría un mural de estrellas cada vez que alcanzas la noche
Cazaría en los bosques una sonrisa tras otra
Sería oscuridad cuando seas el centro de atención
Si supieras que por ti…
Detendría cada reloj de la ciudad cuando caminas frente a mí
Inventaría mil y una historias para que siempre esperases el final…
Me iría cada vez que me esperas
Volvería cada vez que te vas
Que cada ola del mar tuviera un significado diferente
Que cada palabra valiera la pena decirla
Que cada sueño se involucre en tu realidad
Que cada suspiro tenga razón de arrebatar un pedazo de tu alma
Si supieras que por ti…
Llenaría la nada con un todo vacío
Buscaría donde nadie ha buscado
Cerraría los ojos para sentir mejor el corazón
Recordaría cada detalle que jurarías olvidaría
Que cada puerta quede abierta para que respire la libertad
Que cada sol brille a su máximo esplendor
Que cada nube encuentre su norte
Que cada olvido obtenga un corazón
Si supieras que por ti…
Cantaría sin voz…
Escribiría sin tinta…
Y amaría sin ser amado…
Cuidaría todas las flores que te rodean al caminar
Pintaría un mural de estrellas cada vez que alcanzas la noche
Cazaría en los bosques una sonrisa tras otra
Sería oscuridad cuando seas el centro de atención
Si supieras que por ti…
Detendría cada reloj de la ciudad cuando caminas frente a mí
Inventaría mil y una historias para que siempre esperases el final…
Me iría cada vez que me esperas
Volvería cada vez que te vas
Que cada ola del mar tuviera un significado diferente
Que cada palabra valiera la pena decirla
Que cada sueño se involucre en tu realidad
Que cada suspiro tenga razón de arrebatar un pedazo de tu alma
Si supieras que por ti…
Llenaría la nada con un todo vacío
Buscaría donde nadie ha buscado
Cerraría los ojos para sentir mejor el corazón
Recordaría cada detalle que jurarías olvidaría
Que cada puerta quede abierta para que respire la libertad
Que cada sol brille a su máximo esplendor
Que cada nube encuentre su norte
Que cada olvido obtenga un corazón
Si supieras que por ti…
Cantaría sin voz…
Escribiría sin tinta…
Y amaría sin ser amado…
Despacio y en Silencio
Despacio y en silencio te apoderaste de mi corazón
Secuestraste un pensamiento que no pone resistencia
Perdida esta la mirada en ti, en nosotros su sueño
Caos de mariposas en mi estomago
Ansiedad de mi boca a mis manos, en busca de tu piel y tu calma
En busca de tus deseos y tus sobras…
Tomaste mi orgullo y lo transformaste en el peor de mis intentos
Tomaste mi venganza y la transformaste en una nueva oportunidad
Paso a paso fuiste imponiendo tu modelo sobre mi gusto
Tu pelo sobre mi almohada vacía
Tu esencia sobre la mía, y tu indiferencia sobre mi vida…
Creaste una herida que cubrió mi alma, que dormida e ingenua se niega a olvidar
Despacio y en silencio ahogaste la oportunidad de vivir sin miedo
Uno al lado del otro
Mi cansancio y tu sueño
Mi letra y tu música
Tu arco iris y mi sol
Tu dolor y mi locura
Directa e indiferente, ahogaste mi detalle en tu oscuridad
Mi sonrisa en su nombre
Mi amor en tu amistad
Nuestro futuro en tu pasado…
Secuestraste un pensamiento que no pone resistencia
Perdida esta la mirada en ti, en nosotros su sueño
Caos de mariposas en mi estomago
Ansiedad de mi boca a mis manos, en busca de tu piel y tu calma
En busca de tus deseos y tus sobras…
Tomaste mi orgullo y lo transformaste en el peor de mis intentos
Tomaste mi venganza y la transformaste en una nueva oportunidad
Paso a paso fuiste imponiendo tu modelo sobre mi gusto
Tu pelo sobre mi almohada vacía
Tu esencia sobre la mía, y tu indiferencia sobre mi vida…
Creaste una herida que cubrió mi alma, que dormida e ingenua se niega a olvidar
Despacio y en silencio ahogaste la oportunidad de vivir sin miedo
Uno al lado del otro
Mi cansancio y tu sueño
Mi letra y tu música
Tu arco iris y mi sol
Tu dolor y mi locura
Directa e indiferente, ahogaste mi detalle en tu oscuridad
Mi sonrisa en su nombre
Mi amor en tu amistad
Nuestro futuro en tu pasado…
jueves, 31 de julio de 2008
Why So Serious?
Hay una decisión, que tenemos que tomar todos los días de nuestras vidas, basada en la “simple” pregunta: ¿Hacer el bien ó hacer el mal?
Cada mañana al levantarnos, pensamos en nuestros seres queridos, en lo que nos espera durante el día, en nuestros problemas, en nuestras adicciones, y por supuesto en la respuesta a esta “simple” pregunta.
La mañana siguiente a la noche que vi por primera vez Batman: The Dark Knight, fue más difícil tomar una decisión, lo que no fue difícil fue encontrar el por qué; La actuación de Heath Ledger como el Guasón.
Con su particular e única manera de interpretar a uno de los villanos más queridos y odiados de todos los tiempos, este actor de origen australiano, fallecido hace seis meses, hizo que por primera vez quisiera estar del lado de los “malos”.
Probar un poco de esa anarquía que nos deje ser nosotros mismos, provocar un poco de caos, que ponga al mundo en llamas a ver si acaso así el mundo se salva, probar lo que es ser aceptado a pesar de ser incomprendido.
Hoy en día, podemos no tener cicatrices en el rostro, podemos no usar maquillaje para cubrir nuestra piel, podemos no usar un traje que nos haga lucir bien. Pero las cicatrices están en un lugar aún más profundo, el corazón, maquillamos nuestra personalidad no nuestra piel, nos preocupa más lo que el traje va a cubrir, que el mensaje que va a mandar todo el conjunto, que es lo importante.
Tenemos una sola necesidad: querer lo que creemos merecer, no importa el precio, la diversión se antepone a cualquier sentido de rectitud pero no tenemos la clase que una ciudad como la nuestra se merece, somos marionetas que manipulan a sus maniobreros.
Cada quién obtuvo sus cicatrices de una manera diferente, pero todos concordamos en que somos esclavos de las mismas, y al poco tiempo podemos ser cómplices de los pensamientos que estas provocan.
Una decisión tan importante como esta no se puede tomar a la ligera, por eso, he visto la película tres veces más después de aquella mañana, con el único saldo de que ahora espero la actuación que me haga cambiar de opinión, al bando de los “buenos”.
Es de esta espera, que nace la esperanza de que esa actuación no sea en una pantalla gigante, sino en la vida real, de que no sea en una sola ciudad, sino en el mundo entero.
Pero hay una última similitud que rescatar de Batman:The Dark Knight. Cuando le habló a la gente sobre mi nueva respuesta, sobre estas similitudes y sobre esa nueva esperanza, sus reacciones y la expresión en su rostro, solo me hace preguntarles una cosa: ¿Why so serious?
Javier “Hahaha” Zúñiga S.
Cada mañana al levantarnos, pensamos en nuestros seres queridos, en lo que nos espera durante el día, en nuestros problemas, en nuestras adicciones, y por supuesto en la respuesta a esta “simple” pregunta.
La mañana siguiente a la noche que vi por primera vez Batman: The Dark Knight, fue más difícil tomar una decisión, lo que no fue difícil fue encontrar el por qué; La actuación de Heath Ledger como el Guasón.
Con su particular e única manera de interpretar a uno de los villanos más queridos y odiados de todos los tiempos, este actor de origen australiano, fallecido hace seis meses, hizo que por primera vez quisiera estar del lado de los “malos”.
Probar un poco de esa anarquía que nos deje ser nosotros mismos, provocar un poco de caos, que ponga al mundo en llamas a ver si acaso así el mundo se salva, probar lo que es ser aceptado a pesar de ser incomprendido.
Hoy en día, podemos no tener cicatrices en el rostro, podemos no usar maquillaje para cubrir nuestra piel, podemos no usar un traje que nos haga lucir bien. Pero las cicatrices están en un lugar aún más profundo, el corazón, maquillamos nuestra personalidad no nuestra piel, nos preocupa más lo que el traje va a cubrir, que el mensaje que va a mandar todo el conjunto, que es lo importante.
Tenemos una sola necesidad: querer lo que creemos merecer, no importa el precio, la diversión se antepone a cualquier sentido de rectitud pero no tenemos la clase que una ciudad como la nuestra se merece, somos marionetas que manipulan a sus maniobreros.
Cada quién obtuvo sus cicatrices de una manera diferente, pero todos concordamos en que somos esclavos de las mismas, y al poco tiempo podemos ser cómplices de los pensamientos que estas provocan.
Una decisión tan importante como esta no se puede tomar a la ligera, por eso, he visto la película tres veces más después de aquella mañana, con el único saldo de que ahora espero la actuación que me haga cambiar de opinión, al bando de los “buenos”.
Es de esta espera, que nace la esperanza de que esa actuación no sea en una pantalla gigante, sino en la vida real, de que no sea en una sola ciudad, sino en el mundo entero.
Pero hay una última similitud que rescatar de Batman:The Dark Knight. Cuando le habló a la gente sobre mi nueva respuesta, sobre estas similitudes y sobre esa nueva esperanza, sus reacciones y la expresión en su rostro, solo me hace preguntarles una cosa: ¿Why so serious?
Javier “Hahaha” Zúñiga S.
viernes, 27 de junio de 2008
No hay despedidas sin sentido
¿Qué somos?, sino soñadores que un día nos convertimos en hombres, hombres que transforman un sueño en algo más que nos aburrimos de hacer.
Si pudiera, compraría un boleto de regreso a los tiempos en que caminar descalzo era un privilegio y no una vergüenza, si pudiera regresaría el tiempo justo antes que dejáramos de imitar a nuestros antepasados para empezar a imitar a los conquistadores.
Pero no es ese anhelo, lo que más voy a extrañar cuando este lejos de mi tierra, sino a la gente que como yo, comete estos errores, pero a la vez hacen que la esperanza por un mañana mejor no muera.
Y no me refiero a los políticos de turno, ni a los idealistas de moda, me refiero a los amigos, a los que siempre están a nuestro lado, por que sienten que es ahí donde deben estar, a los que mueven mar y tierra con tal de no fallarnos.
Aunque tengo que confesar que también extrañare a aquellos que fallan, a aquellos que no le dan tanta importancia a la amistad, por que son los que hacen que valore a los que como yo si se las dan.
Mi madre me dio la vida, mis amigos el corazón, las noches más divertidas, los consejos más necesitados y dolorosos a la vez, me dieron la verdad, me dieron el secreto, me dieron la confianza, me dieron la lealtad, en fin, me dieron una razón para luchar.
Es por eso, que hoy quiero exaltar una palabra tan devaluada como lo es la palabra amigo, la que hoy se usa tan fácil pero con tan poco sentido, la que hoy se basa en razones equivocadas, por que nos equivocamos más que ayer.
Amigo no es aquel que te reconoce en la calle, es aquel que te reconoce en el corazón, amigo no es el que te enseña, es el que aprende contigo, amigo no es el más popular, es el que a tu lado no le importa ser popular, amigo no es el que te guarda un secreto, es el que lo construyo contigo, amigo no es aquel que te deja atrás, es aquel que regresa por ti por que sino el camino no tendría sentido, amigo no es el que entiende todo al primer intento, es el que prefiere escucharte una y otra vez, para entenderte mejor.
Con mis amigos no comparto la sangre, pero si la vida, si las experiencias cotidianas que nos hacen mejorar, compartimos un mismo y singular idioma, compartimos un ideal, compartimos un sentimiento igual de devaluado que este término: el amor.
Pero no cualquier amor, un amor a prueba de tiempo, a prueba de la distancia, a prueba de los chismes, a prueba de las espaldas, a prueba de caídas, a prueba de sus reactores.
Es por eso que hoy le quiero decir a mis amigos, que no hay despedidas sin sentido, pues cada vez que nos vemos, puede ser la última vez, puede ser la última sonrisa, la última burla, el último sobrenombre, el último consejo, la última lágrima.
Pero también quiero darles las gracias, por que si así fuera, sería la mejor despedida que pudiera pedir, al lado de quienes lucharon junto a mi por vivir el presente, al lado de los mejores maestros que he podido tener, al lado de mi segunda familia.
¡Hasta la Victoria Siempre!, mis queridos amigos, de sangre y de vida.
Si pudiera, compraría un boleto de regreso a los tiempos en que caminar descalzo era un privilegio y no una vergüenza, si pudiera regresaría el tiempo justo antes que dejáramos de imitar a nuestros antepasados para empezar a imitar a los conquistadores.
Pero no es ese anhelo, lo que más voy a extrañar cuando este lejos de mi tierra, sino a la gente que como yo, comete estos errores, pero a la vez hacen que la esperanza por un mañana mejor no muera.
Y no me refiero a los políticos de turno, ni a los idealistas de moda, me refiero a los amigos, a los que siempre están a nuestro lado, por que sienten que es ahí donde deben estar, a los que mueven mar y tierra con tal de no fallarnos.
Aunque tengo que confesar que también extrañare a aquellos que fallan, a aquellos que no le dan tanta importancia a la amistad, por que son los que hacen que valore a los que como yo si se las dan.
Mi madre me dio la vida, mis amigos el corazón, las noches más divertidas, los consejos más necesitados y dolorosos a la vez, me dieron la verdad, me dieron el secreto, me dieron la confianza, me dieron la lealtad, en fin, me dieron una razón para luchar.
Es por eso, que hoy quiero exaltar una palabra tan devaluada como lo es la palabra amigo, la que hoy se usa tan fácil pero con tan poco sentido, la que hoy se basa en razones equivocadas, por que nos equivocamos más que ayer.
Amigo no es aquel que te reconoce en la calle, es aquel que te reconoce en el corazón, amigo no es el que te enseña, es el que aprende contigo, amigo no es el más popular, es el que a tu lado no le importa ser popular, amigo no es el que te guarda un secreto, es el que lo construyo contigo, amigo no es aquel que te deja atrás, es aquel que regresa por ti por que sino el camino no tendría sentido, amigo no es el que entiende todo al primer intento, es el que prefiere escucharte una y otra vez, para entenderte mejor.
Con mis amigos no comparto la sangre, pero si la vida, si las experiencias cotidianas que nos hacen mejorar, compartimos un mismo y singular idioma, compartimos un ideal, compartimos un sentimiento igual de devaluado que este término: el amor.
Pero no cualquier amor, un amor a prueba de tiempo, a prueba de la distancia, a prueba de los chismes, a prueba de las espaldas, a prueba de caídas, a prueba de sus reactores.
Es por eso que hoy le quiero decir a mis amigos, que no hay despedidas sin sentido, pues cada vez que nos vemos, puede ser la última vez, puede ser la última sonrisa, la última burla, el último sobrenombre, el último consejo, la última lágrima.
Pero también quiero darles las gracias, por que si así fuera, sería la mejor despedida que pudiera pedir, al lado de quienes lucharon junto a mi por vivir el presente, al lado de los mejores maestros que he podido tener, al lado de mi segunda familia.
¡Hasta la Victoria Siempre!, mis queridos amigos, de sangre y de vida.
domingo, 15 de junio de 2008
Añorando el pasado
Constantemente nos dicen que no es posible vivir del pasado, que tenemos que vivir a plenitud el presente y que debemos soñar más en vez de añorar.
Pero como no vivir del pasado si fueron tiempos mejores, tiempos vivos, tiempos en que todos éramos uno solo.
El resultado obtenido por la selección mayor de Costa Rica el sábado anterior ante su similar de Granada, es la última de las pruebas para afirmar lo antes mencionado.
Con el nivel más bajo de los últimos 10 años, la selección logró un empate, que mientras para los aficionados y el resto del mundo fue prácticamente una derrota, los jugadores y cuerpo técnico siguen defendiendo lo indefendible, y aseguran, fue un resultado positivo.
Tan positivo, que el día sábado alcanzaron el año y tres meses de no saber lo que es una victoria, de no brindarle una alegría al país como si lo hicieron los jugadores de antaño y la generación anterior a la que tenemos hoy en día.
De seguir por el mismo camino, esta generación será recordada solo por su conformismo, su mediocridad y su incompetencia, comandados por un entrenador que parece que lo único que aprendió en México, fue enojarse cada vez que le dicen la verdad.
En el terreno de juego de la ciudad de Saint George, solo quedaron más y nuevas dudas, viejos reclamos y una que otra verdad.
Como no añorar a los viejos capitanes, como Roger Flores, Reynaldo Parks, Mauricio Montero, Erick Lonnis, etc, los cuales demostraban porque portaban esa banda amarilla en cada jugada, en cada grito de guerra, y en cada suspiro durante todo el juego, a diferencia de nuestro capitán actual, el cual se preocupa más por no despeinarse durante el juego y seguir agradándole al técnico que por otra cosa.
Como no añorar la garra de jugadores como el “Mincho” Mayorga, el “Tuma” Martínez, Mauricio Solís, Luis Diego Arnáez entre otros, en comparación con la delicadeza de jugadores como José Luis López, Randall Azofeifa, Bryan Ruiz, pues ni la promesa del fútbol nacional se salva del ridículo mostrado el sábado pasado.
Como no añorar a los goleadores de antaño, como Errol Daniels, Evaristo Coronado, Juan Cayasso, Juan Ulloa, hasta al mismo Paulo Wanchope, en comparación con la pereza de los delanteros de hoy en día, quienes después de fallar 10 opciones, creen que con meter una son unos “matadores” de primera línea.
Como no añorar la emoción del pueblo en Italia 90’ y Corea-Japón 2002, en comparación con la molestia y tristeza que embargan los rostros y los corazones de quienes siguen siendo aficionados al fútbol hoy en día, aunque la selección y el nivel del torneo nacional, se han encargado de que cada vez hallan menos.
En fin, como no añorar el pasado si en ese tiempo no existían tantas excusas como las que hoy utilizan los jugadores y cuerpo técnico de la selección, si los hombres eran quienes se ganaban un puesto y no los nombres o las amistades, si el amor por la patria los hacía sudar sangre sin importar la cifra del cheque de los viáticos o los premios, como no añorar el pasado si fueron tiempos mejores.
Estoy de acuerdo, no podemos vivir del pasado, debemos vivir el presente a plenitud, soñar más en vez de añorar, pero tal vez es hora de replantear nuestros sueños en otras disciplinas, donde la mediocridad y la prepotencia no sean pan de todos los días.
Pero como no vivir del pasado si fueron tiempos mejores, tiempos vivos, tiempos en que todos éramos uno solo.
El resultado obtenido por la selección mayor de Costa Rica el sábado anterior ante su similar de Granada, es la última de las pruebas para afirmar lo antes mencionado.
Con el nivel más bajo de los últimos 10 años, la selección logró un empate, que mientras para los aficionados y el resto del mundo fue prácticamente una derrota, los jugadores y cuerpo técnico siguen defendiendo lo indefendible, y aseguran, fue un resultado positivo.
Tan positivo, que el día sábado alcanzaron el año y tres meses de no saber lo que es una victoria, de no brindarle una alegría al país como si lo hicieron los jugadores de antaño y la generación anterior a la que tenemos hoy en día.
De seguir por el mismo camino, esta generación será recordada solo por su conformismo, su mediocridad y su incompetencia, comandados por un entrenador que parece que lo único que aprendió en México, fue enojarse cada vez que le dicen la verdad.
En el terreno de juego de la ciudad de Saint George, solo quedaron más y nuevas dudas, viejos reclamos y una que otra verdad.
Como no añorar a los viejos capitanes, como Roger Flores, Reynaldo Parks, Mauricio Montero, Erick Lonnis, etc, los cuales demostraban porque portaban esa banda amarilla en cada jugada, en cada grito de guerra, y en cada suspiro durante todo el juego, a diferencia de nuestro capitán actual, el cual se preocupa más por no despeinarse durante el juego y seguir agradándole al técnico que por otra cosa.
Como no añorar la garra de jugadores como el “Mincho” Mayorga, el “Tuma” Martínez, Mauricio Solís, Luis Diego Arnáez entre otros, en comparación con la delicadeza de jugadores como José Luis López, Randall Azofeifa, Bryan Ruiz, pues ni la promesa del fútbol nacional se salva del ridículo mostrado el sábado pasado.
Como no añorar a los goleadores de antaño, como Errol Daniels, Evaristo Coronado, Juan Cayasso, Juan Ulloa, hasta al mismo Paulo Wanchope, en comparación con la pereza de los delanteros de hoy en día, quienes después de fallar 10 opciones, creen que con meter una son unos “matadores” de primera línea.
Como no añorar la emoción del pueblo en Italia 90’ y Corea-Japón 2002, en comparación con la molestia y tristeza que embargan los rostros y los corazones de quienes siguen siendo aficionados al fútbol hoy en día, aunque la selección y el nivel del torneo nacional, se han encargado de que cada vez hallan menos.
En fin, como no añorar el pasado si en ese tiempo no existían tantas excusas como las que hoy utilizan los jugadores y cuerpo técnico de la selección, si los hombres eran quienes se ganaban un puesto y no los nombres o las amistades, si el amor por la patria los hacía sudar sangre sin importar la cifra del cheque de los viáticos o los premios, como no añorar el pasado si fueron tiempos mejores.
Estoy de acuerdo, no podemos vivir del pasado, debemos vivir el presente a plenitud, soñar más en vez de añorar, pero tal vez es hora de replantear nuestros sueños en otras disciplinas, donde la mediocridad y la prepotencia no sean pan de todos los días.
martes, 10 de junio de 2008
Moda Mental
En los últimos quince días, se presentaron eventos deportivos que me han convencido de que algunos deportes y competiciones, no son solo un juego.
Las actividades deportivas, así como el fervor de los seguidores, se han transformado en pasión, en un estilo de vida, en violencia, en estados de ánimo y por último, en una moda mental.
El pasado domingo Rafael Nadal logró su cuarto título consecutivo de Roland Garros al vencer al número uno del mundo, Roger Federer, en tres sets corridos. Sin duda, Rafa Nadal es uno de los mejores jugadores de la historia en lo que a superficie de arcilla se refiere, sin embargo, muchos lo han catalogado como el mejor del mundo por delante de Roger Federer gracias a que este no ha tenido una muy buena campaña en lo que va de la temporada.
En nuestro país, el Deportivo Saprissa logró también su cuarto título consecutivo al derrotar a su “archirival” Liga Deportiva Alajuelense, dos por cero en un marcador global a dos partidos. Los tetracampeones nacionales celebraron con gran alegría en patio ajeno la consecución de una “hazaña” que precisamente fue la Liga Deportiva Alajuelense el último en haberlo conseguido.
Por su parte en la Liga Profesional de Baseball de los Estados Unidos (MLB), los actuales monarcas, los Boston Red Sox pasan por una racha que hace dudar sus posibilidades de obtener el bicampeonato.
Todos estos acontecimientos deportivos, provocan dos cosas en común entre los aficionados y los “entendidos” del deporte: falta de memoria y una moda.
Si bien Rafael Nadal es uno de los mejores tenistas de la era abierta, su dominio solo se ha visto intacto en arcilla, y no es posible olvidar todo lo que Roger Federer le ha dado al deporte “blanco”, que es posiblemente el mejor jugador de todos los tiempos, y su dominio se extiende a todas las superficies y escenarios alrededor del mundo, pues aún en arcilla alcanza las finales.
Roger está a un solo título de Grand Slam de igualar la marca de más títulos ganados de este tipo de todos los tiempos, ha mantenido su dominio a lo largo de cuatro años, y no es justo que por seis meses malos, se le quite el título que a mi criterio aún le pertenece, el mejor jugador del mundo.
En nuestro país, por la forma en que los aficionados y dirigentes del Deportivo Saprissa celebraron, acompañados de comentarios burlescos y reproches para con la afición y dirigencia contraria, parece que se les olvido que hace 5 u 6 años, la crisis era en su acera, la falta de resultados su único amigo y las burlas llevaban su nombre.
No pretendo que no se celebre un título nacional obtenido con cierto merecimiento, pero no es posible olvidar de donde y como se viene, menos si pretenden mantenerse donde tanto les ha costado llegar.
A nivel mundial, el equipo de baseball mas famoso siempre han sido los Yankees de Nueva York, ah excepción de los últimos tres años, en donde los Boston Red Sox gracias a dos títulos de Serie Mundial, han “comprado” los corazones de los aficionados de medio tiempo, los mismos que hoy gracias a la pequeña crisis que viven los Sox, ya están buscando un nuevo equipo a quien “apoyar”.
Si bien no se puede vivir de las glorias del pasado, en la vida como en el deporte debe existir la lealtad, el mutuo respeto y la aceptación, valores que en ambos campos se han ido perdiendo.
Por esto y otras razones, quienes hoy celebran, pueden aparecer llorando en un abrir y cerrar de ojos, la diferencia estará en cuanto pesan esas lágrimas por la falta de estos valores en el pasado.
Las actividades deportivas, así como el fervor de los seguidores, se han transformado en pasión, en un estilo de vida, en violencia, en estados de ánimo y por último, en una moda mental.
El pasado domingo Rafael Nadal logró su cuarto título consecutivo de Roland Garros al vencer al número uno del mundo, Roger Federer, en tres sets corridos. Sin duda, Rafa Nadal es uno de los mejores jugadores de la historia en lo que a superficie de arcilla se refiere, sin embargo, muchos lo han catalogado como el mejor del mundo por delante de Roger Federer gracias a que este no ha tenido una muy buena campaña en lo que va de la temporada.
En nuestro país, el Deportivo Saprissa logró también su cuarto título consecutivo al derrotar a su “archirival” Liga Deportiva Alajuelense, dos por cero en un marcador global a dos partidos. Los tetracampeones nacionales celebraron con gran alegría en patio ajeno la consecución de una “hazaña” que precisamente fue la Liga Deportiva Alajuelense el último en haberlo conseguido.
Por su parte en la Liga Profesional de Baseball de los Estados Unidos (MLB), los actuales monarcas, los Boston Red Sox pasan por una racha que hace dudar sus posibilidades de obtener el bicampeonato.
Todos estos acontecimientos deportivos, provocan dos cosas en común entre los aficionados y los “entendidos” del deporte: falta de memoria y una moda.
Si bien Rafael Nadal es uno de los mejores tenistas de la era abierta, su dominio solo se ha visto intacto en arcilla, y no es posible olvidar todo lo que Roger Federer le ha dado al deporte “blanco”, que es posiblemente el mejor jugador de todos los tiempos, y su dominio se extiende a todas las superficies y escenarios alrededor del mundo, pues aún en arcilla alcanza las finales.
Roger está a un solo título de Grand Slam de igualar la marca de más títulos ganados de este tipo de todos los tiempos, ha mantenido su dominio a lo largo de cuatro años, y no es justo que por seis meses malos, se le quite el título que a mi criterio aún le pertenece, el mejor jugador del mundo.
En nuestro país, por la forma en que los aficionados y dirigentes del Deportivo Saprissa celebraron, acompañados de comentarios burlescos y reproches para con la afición y dirigencia contraria, parece que se les olvido que hace 5 u 6 años, la crisis era en su acera, la falta de resultados su único amigo y las burlas llevaban su nombre.
No pretendo que no se celebre un título nacional obtenido con cierto merecimiento, pero no es posible olvidar de donde y como se viene, menos si pretenden mantenerse donde tanto les ha costado llegar.
A nivel mundial, el equipo de baseball mas famoso siempre han sido los Yankees de Nueva York, ah excepción de los últimos tres años, en donde los Boston Red Sox gracias a dos títulos de Serie Mundial, han “comprado” los corazones de los aficionados de medio tiempo, los mismos que hoy gracias a la pequeña crisis que viven los Sox, ya están buscando un nuevo equipo a quien “apoyar”.
Si bien no se puede vivir de las glorias del pasado, en la vida como en el deporte debe existir la lealtad, el mutuo respeto y la aceptación, valores que en ambos campos se han ido perdiendo.
Por esto y otras razones, quienes hoy celebran, pueden aparecer llorando en un abrir y cerrar de ojos, la diferencia estará en cuanto pesan esas lágrimas por la falta de estos valores en el pasado.
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