lunes, 29 de junio de 2009

Sobredosis

No puedo ni quiero más…
Tu versión es diferente cada vez…
Cada retorno dibuja un camino diferente
Con la misma excusa
Si no amas, ¿por qué impides amar?
Resentida con el pasado, arrastras dos presentes
Déjame escapar a mejores brazos
Que en vez de excusas tengan verdades
Y su miedo se consuma con el mío en uno solo
El tiempo le quito el sabor a la mentira
Tu tampoco sabes igual…
Sabes a lejanía y desprecio
Aléjate de mi…
no quiero probar el odio…

viernes, 26 de junio de 2009

Beto y Tina

Beto y Tina podrían ser los nombres de dos personajes de historietas o de novelas, o de ese realismo mágico que tanto envidiamos, pero para nuestra suerte y gracias a Dios, son los nombres para los personajes de una historia de amor de la vida real.

Una historia que mezcla la lucha, la paciencia, la tolerancia, las costumbres, la bondad, y que ha puesto al pasado como una base de roble sólido para su descendencia, al presente como un ejemplo a seguir, y al futuro como envidia de la buena.

Es de tu cara Tina, que entiendo lo que es el cansancio, de tu corazón entendí lo que es el amor, es de esa señal que dibujas en nuestro pecho cuando partimos que me aferro cuando no entiendo al mundo moderno, es de ese gallito de comida, que me lleno cuando me siento vacío y solo…

Es de tu tiempo Beto, que entendí que se puede cambiar, de tu sonrisa al mirar a los pequeñines a tu alrededor al ritmo de sonidos extranjeros, comprendí que lo primero es la familia, y después…la familia, de tu defensa de ideales comprendí que lo que bien se aprende no se olvida, y que lo que se olvida es porque no vale la pena enseñarlo.

Cambiaría mis videojuegos, mis noches en lugares “indebidos”, mis travesías por internet y ni que decir mi pérdida de tiempo, por sentarme a los pies de la abuela con una taza de aguadulce y escuchar esas historias que como dije una vez, ya no solo no se hacen, sino, no se cuentan.

Perdóname abuela, por dejarte perdida en “mis” tiempos, mientras tú en los “tuyos” ya sudabas por mí, pero es que los míos no tienen nada que ofrecer en comparación a los tuyos, por eso como dice la canción: llévame donde pueda abuela dormir, si fueras a volver, llévame allí. No lo pensaría dos veces para marcharme…

Al abuelo, lo llevaría a la gran ciudad, para que me enseñe como detectar a una buena mujer, si es que todavía quedan, que no se interese por lo que tengo, sino por lo que me falta y ella me puede dar, por lo que podemos encontrar juntos y por lo que podemos ofrecerle a los demás.

Perdóname abuelo por creerte perdido antes de tiempo, hasta que me enseñaste que los años no se reflejan en nosotros, sino nosotros en los años, me encantaría sentarme en la oscuridad de tus noches como vigía y mirar como encontraste la luz para llegar hasta todos nosotros.

Por último, cambiaría mis sueños por una realidad como la de ustedes, corretear a la abuela Lastenia, infiltrarse en una vieja cantina en busca de algo nuevo, treparse en los árboles y comer de su fruto, perderse en el polvo de las mejengas, en el calor de un solo cuarto sin paredes que nos separen el corazón, partir de casa oliendo a nada, y regresar oliendo a café, imaginar y soñar, en vez de pensar y añorar.

Gracias por permitirme ver para atrás y sentirme orgulloso…

PS:

Un sabio Indio les dijo a los demás:

“Tribu, nos estamos quedando sin caciques…”

Otro más sabio le respondió:

“Pero mira qué clase de tribu nos dejaron…”



Javier Francisco ZÚÑIGA Sánchez.

domingo, 7 de junio de 2009

Aguafiestas...

otra vez el mismo tiempo
pero esta vez no estaba vestido de días
sino de años
años que no se ven pero aparentemente se sienten
esos que nos quitan la vida a cambio de muerte
los mismos que duraron tu dolor
y es que aunque el tiempo pase, siempre regresa…
de mi tiempo te di la verdad y sus horas
sus fechas más importantes y sus perdones
del tuyo tome la ilusión y su juego
sus causas y tus consecuencias
de la mezcla nació el amor…pero no sobrevivió
le falto valor y sinceridad
deseo e indiscreción
pero así como el tiempo regresa…
también lo hace el amor…
pero vestido de venganza…

PS: no lo confundas...vestido así no le importa el tiempo.

martes, 26 de mayo de 2009

Recompensa...

No sé porque lo tuve y lo deje ir…
Pero… ¿adónde se fue?
He buscado sin parar
Preguntado sin escuchar
Para terminar…llorando en la oscuridad
Vivo pensando en una segunda oportunidad
Mejor que la primera y que no le deje espacio a una tercera
Despierto solo para seguir buscando
Y descanso para soñar con ello
Le pongo trampas pero no cae…no es humano
Me ilusiona pero también le gusta traicionarme
Pero…yo me dejo
Cuando pienso dejo de sentir
Y cuando siento…dejo de morir
Pero si no lo encuentro no tiene sentido vivir
Sé que llega de la misma manera que se va…inesperadamente
De un solo golpe cambia todos los sentidos
Y otros que no sabía que tenía
Y es que con tal de que regrese haría lo que fuera
Hasta robaría para dar una gran recompensa a quien me diga:
¿Dónde está el amor?

miércoles, 20 de mayo de 2009

Abismo

no se si quiera encontrar la salida
me reconforta saber que aquí adentro el daño siempre es el mismo
todo es viejo y de color triste
no tengo nada que conocer ni nada que perder…
me acostumbre a esperar en soledad
y saber que nada va a pasar
dejar de soñar tarde o temprano
y envolverme en la misma realidad de siempre
esperar un cambio y no salir a buscarlo
por miedo a que el me ande buscando a mi
querer ser alguien más y desperdiciar todo lo que puedo dar
rendirme sin si quiera haber luchado
gracias a un viejo resultado…
ver pasar los minutos tan lento
que cada segundo me hago más viejo…
abrir mis alas no para volar, sino para cortarlas
saber lo que tengo que hacer y no atreverme
no se si ya encontré la salida pero no la vi pasar…
es que estoy muy concentrado especulando que podría pasar si…

PS: atrévase...hay quienes sí creemos en usted.

martes, 19 de mayo de 2009

5 mil pesos para un heladito

Hay muchas cosas que recuerdo de mi abuela, su sabio regazo, su eterna sonrisa, su lucha contra el tiempo y el dolor, sus 5 mil colones cada cumpleaños, con la inquebrantable frase: “Tome papito, por lo menos para que se compre un heladito”.

Se que ese comentario tiene una fuerte connotación material, pero déjenme refutarlo con otra frase “celebre” de mi abuela: “Yo se que en estos días ni para eso alcanza, pero algo es algo”.

Lo que mi abuela nunca entendió, fue que lo que menos me importaba eran los cinco mil colones, el mejor regalo que recibía cada año, eran las historias, casi cuentos escondidos detrás de ese papel.

La sencillez de “sus” tiempos, los personajes que ya no se encuentran en las calles, el respeto que decidió quedarse en su época, eran parte de ese regalo que hoy tanto extraño.

Y es que es inevitable extrañarlo, cuando en vez de eso, recibo más globalización, más material y menos corazón, más sonrisas, pero mas falsas.

Vivimos en una época, en que las historias ya no solo no se hacen, sino que no se cuentan, y se busca reemplazarlas con falso patriotismo, con “ideologías” de moda y por último pero no menos desalentador, con las historias de los “demás”.

Es por eso que a un año de la muerte de mi abuela, doy gracias porque no allá llegado a la época en que me hubiera tenido que decir: “Tenga papito, 10 dólares, por lo menos para que se compre una opinión propia”.

PS: Se que allá el vientico es más rico...

lunes, 18 de mayo de 2009

Crueldad a la soledad...

Que crueles somos con la soledad, unas veces la vestimos de soledad otras de desgracia
Unas veces le agradecemos que nos llene de valor, otras le reclamamos que nos llene de impotencia.
Que crueles somos con la soledad, cuando la basamos en nuestro estado de ánimo
Cuando un día es la primera opción, y al día siguiente un plato de segunda mesa
Que crueles somos con la soledad al decirle que no nos deje, pero la venderíamos por un gramo de popularidad.
Que crueles somos con la soledad, cuando somos nosotros mismos nos agrada de vez en cuando, pero cuando aparentamos ante los demás, la negamos
Que crueles somos con la soledad, que se tiene que conformar solo con una parte de nosotros mientras que a otros, les damos más de lo que podemos dar.
Que crueles somos con la soledad, cuando la definimos como abstracta y la utilizamos como concreta, obligándola a usar antifaz.
Que crueles somos con la soledad, cuando la utilizamos como pretexto y en ocasiones como razón.
Que crueles somos con la soledad, cuando le mentimos.
Que crueles somos con la soledad, cuando le reclamamos frente al espejo, cuando duerme en el alma.
Que crueles somos con la soledad, cuando no nos queremos a nosotros mismos.
Que crueles somos con la soledad, cuando la maquillamos más que a nosotros.
Que crueles somos con nuestra soledad, cuando envidiamos otra soledad.
Que crueles como con la soledad, cuando nos negamos a prestarle nuestro antifaz.

PS: We will see each other somewhere over the rainbow...