jueves, 31 de julio de 2008

Why So Serious?

Hay una decisión, que tenemos que tomar todos los días de nuestras vidas, basada en la “simple” pregunta: ¿Hacer el bien ó hacer el mal?

Cada mañana al levantarnos, pensamos en nuestros seres queridos, en lo que nos espera durante el día, en nuestros problemas, en nuestras adicciones, y por supuesto en la respuesta a esta “simple” pregunta.

La mañana siguiente a la noche que vi por primera vez Batman: The Dark Knight, fue más difícil tomar una decisión, lo que no fue difícil fue encontrar el por qué; La actuación de Heath Ledger como el Guasón.

Con su particular e única manera de interpretar a uno de los villanos más queridos y odiados de todos los tiempos, este actor de origen australiano, fallecido hace seis meses, hizo que por primera vez quisiera estar del lado de los “malos”.

Probar un poco de esa anarquía que nos deje ser nosotros mismos, provocar un poco de caos, que ponga al mundo en llamas a ver si acaso así el mundo se salva, probar lo que es ser aceptado a pesar de ser incomprendido.

Hoy en día, podemos no tener cicatrices en el rostro, podemos no usar maquillaje para cubrir nuestra piel, podemos no usar un traje que nos haga lucir bien. Pero las cicatrices están en un lugar aún más profundo, el corazón, maquillamos nuestra personalidad no nuestra piel, nos preocupa más lo que el traje va a cubrir, que el mensaje que va a mandar todo el conjunto, que es lo importante.

Tenemos una sola necesidad: querer lo que creemos merecer, no importa el precio, la diversión se antepone a cualquier sentido de rectitud pero no tenemos la clase que una ciudad como la nuestra se merece, somos marionetas que manipulan a sus maniobreros.

Cada quién obtuvo sus cicatrices de una manera diferente, pero todos concordamos en que somos esclavos de las mismas, y al poco tiempo podemos ser cómplices de los pensamientos que estas provocan.

Una decisión tan importante como esta no se puede tomar a la ligera, por eso, he visto la película tres veces más después de aquella mañana, con el único saldo de que ahora espero la actuación que me haga cambiar de opinión, al bando de los “buenos”.

Es de esta espera, que nace la esperanza de que esa actuación no sea en una pantalla gigante, sino en la vida real, de que no sea en una sola ciudad, sino en el mundo entero.

Pero hay una última similitud que rescatar de Batman:The Dark Knight. Cuando le habló a la gente sobre mi nueva respuesta, sobre estas similitudes y sobre esa nueva esperanza, sus reacciones y la expresión en su rostro, solo me hace preguntarles una cosa: ¿Why so serious?

Javier “Hahaha” Zúñiga S.

viernes, 27 de junio de 2008

No hay despedidas sin sentido

¿Qué somos?, sino soñadores que un día nos convertimos en hombres, hombres que transforman un sueño en algo más que nos aburrimos de hacer.

Si pudiera, compraría un boleto de regreso a los tiempos en que caminar descalzo era un privilegio y no una vergüenza, si pudiera regresaría el tiempo justo antes que dejáramos de imitar a nuestros antepasados para empezar a imitar a los conquistadores.

Pero no es ese anhelo, lo que más voy a extrañar cuando este lejos de mi tierra, sino a la gente que como yo, comete estos errores, pero a la vez hacen que la esperanza por un mañana mejor no muera.

Y no me refiero a los políticos de turno, ni a los idealistas de moda, me refiero a los amigos, a los que siempre están a nuestro lado, por que sienten que es ahí donde deben estar, a los que mueven mar y tierra con tal de no fallarnos.

Aunque tengo que confesar que también extrañare a aquellos que fallan, a aquellos que no le dan tanta importancia a la amistad, por que son los que hacen que valore a los que como yo si se las dan.

Mi madre me dio la vida, mis amigos el corazón, las noches más divertidas, los consejos más necesitados y dolorosos a la vez, me dieron la verdad, me dieron el secreto, me dieron la confianza, me dieron la lealtad, en fin, me dieron una razón para luchar.

Es por eso, que hoy quiero exaltar una palabra tan devaluada como lo es la palabra amigo, la que hoy se usa tan fácil pero con tan poco sentido, la que hoy se basa en razones equivocadas, por que nos equivocamos más que ayer.

Amigo no es aquel que te reconoce en la calle, es aquel que te reconoce en el corazón, amigo no es el que te enseña, es el que aprende contigo, amigo no es el más popular, es el que a tu lado no le importa ser popular, amigo no es el que te guarda un secreto, es el que lo construyo contigo, amigo no es aquel que te deja atrás, es aquel que regresa por ti por que sino el camino no tendría sentido, amigo no es el que entiende todo al primer intento, es el que prefiere escucharte una y otra vez, para entenderte mejor.

Con mis amigos no comparto la sangre, pero si la vida, si las experiencias cotidianas que nos hacen mejorar, compartimos un mismo y singular idioma, compartimos un ideal, compartimos un sentimiento igual de devaluado que este término: el amor.
Pero no cualquier amor, un amor a prueba de tiempo, a prueba de la distancia, a prueba de los chismes, a prueba de las espaldas, a prueba de caídas, a prueba de sus reactores.

Es por eso que hoy le quiero decir a mis amigos, que no hay despedidas sin sentido, pues cada vez que nos vemos, puede ser la última vez, puede ser la última sonrisa, la última burla, el último sobrenombre, el último consejo, la última lágrima.

Pero también quiero darles las gracias, por que si así fuera, sería la mejor despedida que pudiera pedir, al lado de quienes lucharon junto a mi por vivir el presente, al lado de los mejores maestros que he podido tener, al lado de mi segunda familia.

¡Hasta la Victoria Siempre!, mis queridos amigos, de sangre y de vida.

domingo, 15 de junio de 2008

Añorando el pasado

Constantemente nos dicen que no es posible vivir del pasado, que tenemos que vivir a plenitud el presente y que debemos soñar más en vez de añorar.

Pero como no vivir del pasado si fueron tiempos mejores, tiempos vivos, tiempos en que todos éramos uno solo.

El resultado obtenido por la selección mayor de Costa Rica el sábado anterior ante su similar de Granada, es la última de las pruebas para afirmar lo antes mencionado.

Con el nivel más bajo de los últimos 10 años, la selección logró un empate, que mientras para los aficionados y el resto del mundo fue prácticamente una derrota, los jugadores y cuerpo técnico siguen defendiendo lo indefendible, y aseguran, fue un resultado positivo.

Tan positivo, que el día sábado alcanzaron el año y tres meses de no saber lo que es una victoria, de no brindarle una alegría al país como si lo hicieron los jugadores de antaño y la generación anterior a la que tenemos hoy en día.

De seguir por el mismo camino, esta generación será recordada solo por su conformismo, su mediocridad y su incompetencia, comandados por un entrenador que parece que lo único que aprendió en México, fue enojarse cada vez que le dicen la verdad.

En el terreno de juego de la ciudad de Saint George, solo quedaron más y nuevas dudas, viejos reclamos y una que otra verdad.

Como no añorar a los viejos capitanes, como Roger Flores, Reynaldo Parks, Mauricio Montero, Erick Lonnis, etc, los cuales demostraban porque portaban esa banda amarilla en cada jugada, en cada grito de guerra, y en cada suspiro durante todo el juego, a diferencia de nuestro capitán actual, el cual se preocupa más por no despeinarse durante el juego y seguir agradándole al técnico que por otra cosa.

Como no añorar la garra de jugadores como el “Mincho” Mayorga, el “Tuma” Martínez, Mauricio Solís, Luis Diego Arnáez entre otros, en comparación con la delicadeza de jugadores como José Luis López, Randall Azofeifa, Bryan Ruiz, pues ni la promesa del fútbol nacional se salva del ridículo mostrado el sábado pasado.

Como no añorar a los goleadores de antaño, como Errol Daniels, Evaristo Coronado, Juan Cayasso, Juan Ulloa, hasta al mismo Paulo Wanchope, en comparación con la pereza de los delanteros de hoy en día, quienes después de fallar 10 opciones, creen que con meter una son unos “matadores” de primera línea.

Como no añorar la emoción del pueblo en Italia 90’ y Corea-Japón 2002, en comparación con la molestia y tristeza que embargan los rostros y los corazones de quienes siguen siendo aficionados al fútbol hoy en día, aunque la selección y el nivel del torneo nacional, se han encargado de que cada vez hallan menos.

En fin, como no añorar el pasado si en ese tiempo no existían tantas excusas como las que hoy utilizan los jugadores y cuerpo técnico de la selección, si los hombres eran quienes se ganaban un puesto y no los nombres o las amistades, si el amor por la patria los hacía sudar sangre sin importar la cifra del cheque de los viáticos o los premios, como no añorar el pasado si fueron tiempos mejores.

Estoy de acuerdo, no podemos vivir del pasado, debemos vivir el presente a plenitud, soñar más en vez de añorar, pero tal vez es hora de replantear nuestros sueños en otras disciplinas, donde la mediocridad y la prepotencia no sean pan de todos los días.

martes, 10 de junio de 2008

Moda Mental

En los últimos quince días, se presentaron eventos deportivos que me han convencido de que algunos deportes y competiciones, no son solo un juego.

Las actividades deportivas, así como el fervor de los seguidores, se han transformado en pasión, en un estilo de vida, en violencia, en estados de ánimo y por último, en una moda mental.

El pasado domingo Rafael Nadal logró su cuarto título consecutivo de Roland Garros al vencer al número uno del mundo, Roger Federer, en tres sets corridos. Sin duda, Rafa Nadal es uno de los mejores jugadores de la historia en lo que a superficie de arcilla se refiere, sin embargo, muchos lo han catalogado como el mejor del mundo por delante de Roger Federer gracias a que este no ha tenido una muy buena campaña en lo que va de la temporada.

En nuestro país, el Deportivo Saprissa logró también su cuarto título consecutivo al derrotar a su “archirival” Liga Deportiva Alajuelense, dos por cero en un marcador global a dos partidos. Los tetracampeones nacionales celebraron con gran alegría en patio ajeno la consecución de una “hazaña” que precisamente fue la Liga Deportiva Alajuelense el último en haberlo conseguido.

Por su parte en la Liga Profesional de Baseball de los Estados Unidos (MLB), los actuales monarcas, los Boston Red Sox pasan por una racha que hace dudar sus posibilidades de obtener el bicampeonato.

Todos estos acontecimientos deportivos, provocan dos cosas en común entre los aficionados y los “entendidos” del deporte: falta de memoria y una moda.

Si bien Rafael Nadal es uno de los mejores tenistas de la era abierta, su dominio solo se ha visto intacto en arcilla, y no es posible olvidar todo lo que Roger Federer le ha dado al deporte “blanco”, que es posiblemente el mejor jugador de todos los tiempos, y su dominio se extiende a todas las superficies y escenarios alrededor del mundo, pues aún en arcilla alcanza las finales.

Roger está a un solo título de Grand Slam de igualar la marca de más títulos ganados de este tipo de todos los tiempos, ha mantenido su dominio a lo largo de cuatro años, y no es justo que por seis meses malos, se le quite el título que a mi criterio aún le pertenece, el mejor jugador del mundo.

En nuestro país, por la forma en que los aficionados y dirigentes del Deportivo Saprissa celebraron, acompañados de comentarios burlescos y reproches para con la afición y dirigencia contraria, parece que se les olvido que hace 5 u 6 años, la crisis era en su acera, la falta de resultados su único amigo y las burlas llevaban su nombre.

No pretendo que no se celebre un título nacional obtenido con cierto merecimiento, pero no es posible olvidar de donde y como se viene, menos si pretenden mantenerse donde tanto les ha costado llegar.

A nivel mundial, el equipo de baseball mas famoso siempre han sido los Yankees de Nueva York, ah excepción de los últimos tres años, en donde los Boston Red Sox gracias a dos títulos de Serie Mundial, han “comprado” los corazones de los aficionados de medio tiempo, los mismos que hoy gracias a la pequeña crisis que viven los Sox, ya están buscando un nuevo equipo a quien “apoyar”.

Si bien no se puede vivir de las glorias del pasado, en la vida como en el deporte debe existir la lealtad, el mutuo respeto y la aceptación, valores que en ambos campos se han ido perdiendo.

Por esto y otras razones, quienes hoy celebran, pueden aparecer llorando en un abrir y cerrar de ojos, la diferencia estará en cuanto pesan esas lágrimas por la falta de estos valores en el pasado.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Soñador

Como dijo John Lennon en “Imagine”, podrán decir que soy un soñador al afirmar que aún existen atletas que compiten por amor al deporte, y no por el dinero, la fama ó la atención de las mujeres.

Sin embargo en nuestro país, hay un gran número de atletas que si compiten por estas razones principalmente, en el campo futbolístico gracias a la gran y prácticamente exclusiva cobertura de los medios de comunicación.

El ejemplo más reciente, el cual causó mucha polémica es el dinero que recibieron los jugadores de Liga Deportiva Alajuelense por parte de un empresario “Guapileño” con el fin de vencer al Club Sport Cartaginés y ayudar al Santos FC a permanecer en primera división.

Pese a las opiniones encontradas, y las comparaciones con las grandes ligas del mundo en las cuales se practica esta costumbre, me parece poco ético recibir dinero que no provenga de la institución que se defiende en el campo, la que vela por el jugador durante todo el año, la que le da de comer a los jugadores y su familia.

Poco ético por que se deja un mal ejemplo para las nuevas generaciones, poco ético por que son jugadores que su club les mantiene el salario al día, poco ético por que tenían razones propias para ganar ese encuentro, poco ético por que deja el hacerlo por el amor al juego y a la diversión de lado.

Con este ejemplo, y los muchos que nos han mostrado los medios de comunicación de jugadores del ámbito nacional, que con una nota en el periódico ya se creen “cracks” del deporte, se rodean de mujeres por doquier y se rehúsan a competir hasta que se les aumente en grande el cheque de cada mes, es fácil perder la fe en los atletas, en que todavía existen esos atletas de antaño que hasta ellos mismos se pagaban los pasajes del bus para ir jugar, aquellos que buscaban posada en la casa de algún amigo cuando iban a jugar lejos pues no tenían para pagar un hotel pero esto no era impedimento para darlo todo en el terreno de juego.

Pero justo cuando me disponía a tirar mi yo interior soñador, apareció Nery Brenes, atleta nacional que se enrumba a participar en la prueba de atletismo de 400 metros en los juegos olímpicos de Beijing 2008.

La semana pasada, Nery obtuvo de manera unánime el premio al mejor atleta de nuestro país, premio otorgado por una entidad bancaria basado en la votación de más de 50 periodistas y involucrados con el deporte nacional.

Además del justo reconocimiento, se le otorgaron a Brenes dos millones de colones, los cuales sin pensarlo, donó a un auspicio de huérfanos con el fin de ayudar a los niños necesitados, asegurando que ellos son el futuro de nuestro país y su razón principal por hacer lo que hace.

Su origen humilde y su espíritu trabajador son la carta de presentación de Nery Brenes, que respalda estas afirmaciones y nos pone a soñar con una medalla olímpica.

Nadie obligó a Nery a hacer esta donación, mientras que los jugadores de la Liga si fueron obligados por su junta directiva a realizar una donación que nunca se vio concretar.

Hoy gracias a Nery Brenes he vuelto a creer en la pureza del deporte, pues se nota cuando las cosas se hacen con y por amor, cuando el dinero queda en
segundo plano, cuando lo que aparece después de una importante victoria son las lágrimas y no gestos obscenos hacia la afición contraria, cuando nunca se olvidan de sus raíces, cuando lo que más brilla en sus vidas es la sonrisa, y no las joyas ó un carro recién pulido.

lunes, 19 de mayo de 2008

Nuevos ídolos

Han pasado diez años desde que Michael Jordan paró los corazones del mundo deportivo con su último lanzamiento en una final de la NBA. Fue contra los Utha Jazz, en Salt Lake City, cuando “Air” Jordan robó el balón de las manos de Karl Malone, cruzó todo el rectángulo de juego, encaró a Byron Russel y con una majestuosa finta lo dejó en el suelo para elevarse y encestar a falta de 8 segundos la canasta que definió el partido y el campeonato a favor de los Chicago Bulls.

Desde entonces, la NBA y los “fans” del básquetbol se enrolaron en una tarea que hasta el día de hoy no ha tenido ningún éxito, encontrar al sustituto de Michael Jordan.

La dificultad de la misma es, que no se trata solo de encontrar a un jugador con las mismas características que Michael, sino que se trata de encontrar a un jugador con el mismo nivel de compromiso, con el mismo amor por el juego, el mismo respeto hacia el deporte y su disciplina, un jugador que pueda ser el modelo “perfecto” de la liga y atraer a los ojos del mundo.

En la actualidad tenemos a Lebron James, quien ya ha quebrado varios records históricos de la liga, guiado a su equipo los Cleveland Cavaliers a una final de la NBA, pero no ha logrado la simpatía con el mundo ni la admiración de los jóvenes fuera de las fronteras de los Estados Unidos.

De igual manera, Kobe Bryant quien recientemente ganó el trofeo al jugador más valioso de la temporada, ha mantenido su nivel de juego en lo más alto durante ocho temporadas, pero nunca con la inspiración que Michael Jordan lo hizo, inspiración que hacía que todos los jóvenes de su época quisieran jugar básquetbol.

La constante búsqueda de un sustituto de Jordan, ha afectado a la liga en proporciones elevadas, pues las constantes comparaciones afectan a los jugadores que sienten deben llenar unos zapatos que solo se hicieron de una medida.

Son esas “odiosas” comparaciones, las que no permiten que estos y otros jugadores puedan ser los nuevos ídolos del básquetbol y la juventud, pues nunca serán igual de buenos que el número 23, y la gente siempre admira a lo mejor de lo mejor.

Debemos entender que su nivel y época son diferentes, que el juego y su entorno han cambiado, y aceptar que para su tiempo jugadores como Kobe Bryant, Lebron James, Kevin Garnett, entre otros, son excelentes jugadores de la NBA, dignos de admirar.

Constantemente se escucha decir a los fans que ya la NBA no es lo mismo, que ya no es igual de emocionante, que ya no es igual de competitiva, pero los playoffs de la actual temporada nos dicen lo contrario. Los Boston Celtics el mejor equipo de la NBA, ha tenido que ganar sus dos primeras series en 7 partidos, y lo ha logrado gracias a la ventaja de la localía, pues no ha obtenido un triunfo fuera de casa en esta postemporada.

Los Hornets de Nueva Orleans dieron la sorpresa a lo largo de toda la temporada, y en estos playoffs se encargaron de eliminar a los Dallas Mavericks y están en un duelo de poder a poder con los San Antonio Spurs, actuales campeones de la NBA.




Inclusive se presenta la posibilidad de revalidar una vieja y electrizante rivalidad en la final de la NBA, si se da el caso de que los Boston Celtics y Los Ángeles Lakers logren llegar a la última instancia.

Si bien estoy de acuerdo que ya no es la misma emoción de los tiempos de Michael Jordan, que no se presentan las mismas rivalidades de ensueño como lo fueron las rivalidades Jonson-Bird, Jordan-Barkley, Olajuwon-O’neal, entre otras, la emoción nunca va a ser gratificante, si no aceptamos que no existe sustituto para Michael Jordan ni el grupo de jugadores que lucharon a su lado, a favor o en contra, así como no lo existe para Maradona o Pelé, por eso los argentinos, quienes no aceptan esto siguen esperando volver a ganar un mundial.

Nuevos ídolos

Han pasado diez años desde que Michael Jordan paró los corazones del mundo deportivo con su último lanzamiento en una final de la NBA. Fue contra los Utha Jazz, en Salt Lake City, cuando “Air” Jordan robó el balón de las manos de Karl Malone, cruzó todo el rectángulo de juego, encaró a Byron Russel y con una majestuosa finta lo dejó en el suelo para elevarse y encestar a falta de 8 segundos la canasta que definió el partido y el campeonato a favor de los Chicago Bulls.

Desde entonces, la NBA y los “fans” del básquetbol se enrolaron en una tarea que hasta el día de hoy no ha tenido ningún éxito, encontrar al sustituto de Michael Jordan.

La dificultad de la misma es, que no se trata solo de encontrar a un jugador con las mismas características que Michael, sino que se trata de encontrar a un jugador con el mismo nivel de compromiso, con el mismo amor por el juego, el mismo respeto hacia el deporte y su disciplina, un jugador que pueda ser el modelo “perfecto” de la liga y atraer a los ojos del mundo.

En la actualidad tenemos a Lebron James, quien ya ha quebrado varios records históricos de la liga, guiado a su equipo los Cleveland Cavaliers a una final de la NBA, pero no ha logrado la simpatía con el mundo ni la admiración de los jóvenes fuera de las fronteras de los Estados Unidos.

De igual manera, Kobe Bryant quien recientemente ganó el trofeo al jugador más valioso de la temporada, ha mantenido su nivel de juego en lo más alto durante ocho temporadas, pero nunca con la inspiración que Michael Jordan lo hizo, inspiración que hacía que todos los jóvenes de su época quisieran jugar básquetbol.

La constante búsqueda de un sustituto de Jordan, ha afectado a la liga en proporciones elevadas, pues las constantes comparaciones afectan a los jugadores que sienten deben llenar unos zapatos que solo se hicieron de una medida.

Son esas “odiosas” comparaciones, las que no permiten que estos y otros jugadores puedan ser los nuevos ídolos del básquetbol y la juventud, pues nunca serán igual de buenos que el número 23, y la gente siempre admira a lo mejor de lo mejor.

Debemos entender que su nivel y época son diferentes, que el juego y su entorno han cambiado, y aceptar que para su tiempo jugadores como Kobe Bryant, Lebron James, Kevin Garnett, entre otros, son excelentes jugadores de la NBA, dignos de admirar.

Constantemente se escucha decir a los fans que ya la NBA no es lo mismo, que ya no es igual de emocionante, que ya no es igual de competitiva, pero los playoffs de la actual temporada nos dicen lo contrario. Los Boston Celtics el mejor equipo de la NBA, ha tenido que ganar sus dos primeras series en 7 partidos, y lo ha logrado gracias a la ventaja de la localía, pues no ha obtenido un triunfo fuera de casa en esta postemporada.

Los Hornets de Nueva Orleans dieron la sorpresa a lo largo de toda la temporada, y en estos playoffs se encargaron de eliminar a los Dallas Mavericks y están en un duelo de poder a poder con los San Antonio Spurs, actuales campeones de la NBA.

Inclusive se presenta la posibilidad de revalidar una vieja y electrizante rivalidad en la final de la NBA, si se da el caso de que los Boston Celtics y Los Ángeles Lakers logren llegar a la última instancia.

Si bien estoy de acuerdo que ya no es la misma emoción de los tiempos de Michael Jordan, que no se presentan las mismas rivalidades de ensueño como lo fueron las rivalidades Jonson-Bird, Jordan-Barkley, Olajuwon-O’neal, entre otras, la emoción nunca va a ser gratificante, si no aceptamos que no existe sustituto para Michael Jordan ni el grupo de jugadores que lucharon a su lado, a favor o en contra, así como no lo existe para Maradona o Pelé, por eso los argentinos, quienes no aceptan esto siguen esperando volver a ganar un mundial.